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domingo, 15 de enero de 2012

UN POCO DE PACIENCIA-ULTIMÁTUM Alfonso Merlos 15 de enero de 2012 Compartir: ULTIMÁTUM El "estilo Rajoy" según el "paradig

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Alfonso Merlos



15 de enero de 2012 Compartir:


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El "estilo Rajoy" según el "paradigma Lillo"

¿Es grave que Rajoy no llegue a deslumbrar, enamorar o levantar pasiones? No. Lo determinante es que mueva cada ficha y oriente cada jugada con sentido.






El estilo de Rajoy no es vibrante, electrizante, efervescente, incandescente. Pero no es necesario para el reto que España tiene por delante.







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Uno de los grandes amantes de la sociología y la filosofía del fútbol, Juan Manuel Lillo, suele decir que el mejor jugador del mundo no es Messi sino Iniesta. Messi es el que mejores jugadas hace, el que se muestra más atractivo, más espectacular, más letal, más determinante. Sin embargo, es mejor jugador Iniesta, porque es el que hace mejor que nadie el trabajo colectivo de construcción. Así, Messi representaría la parte pero Iniesta el todo. Messi necesitaría más a Andrés que Andrés a Messi. En definitiva, y según concluye Lillo, Iniesta es todo un equipo dentro de un jugador, y esto es lo fundamental.

Apenas se ha cumplido un mes con Rajoy en la Moncloa y parece que se empieza a instalar en un segmento de la opinión pública un cierto pesimismo: "esto no es lo que parecía que iba a ser"; "el cambio parece más lento de lo esperado"; "pasan los días y no hay una tregua definitiva de los mercados"; "la confianza en España no parece restaurarse"; "seguimos atascados y no se ve la salida".

En efecto, algunas de estas impresiones, que se recogen a pie de calle entre los españoles de infantería o en las tertulias televisivas de mayor impacto, parecen llamadas a conformar un cierto clima de nerviosismo, de desasosiego, de gran expectación (que no de gran esperanza). ¿Pero están fundadas?

En realidad no deberían estarlo. Porque no es lógico que quienes respaldaron a Rajoy a sabiendas de que no se haría la luz la mañana del 21 de noviembre, de que no había varitas mágicas que tocar, de que no había milagros que alumbrar, ahora exijan a Mariano precisamente eso: una solución a la crisis instantánea, vistosa, irreversible. Se comportan como esos aficionados que esperan de una estrella que salta al terreno de juego en el minuto 80 una remontada con tres goles… ¡y la copa, claro que sí!.

Pero ésta es otra liga. Va de suyo que el estilo de Rajoy no es vibrante, electrizante, efervescente, incandescente. Pero no es necesario para el reto que España tiene por delante. Basta con que Mariano sepa hacer el mejor trabajo de construcción colectiva que nunca haya hecho un presidente del gobierno de la nación. El mejor, porque nunca la nación se ha asomado tan al borde del desahucio. El desafío es monumental. No confundamos la tarea callada con la ineficaz. Ya sabemos qué nos han dejado como herencia los patéticos, extravagantes y coloristas fuegos de artificio de Zapatero y sus cuates.

www.twitter.com/alfonsomerlos

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